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Adam Zagajewski

Tierra del fuego

Traducción de Xavier Farré

Adam Zagajewski es un poeta de la claridad. En sus versos asoman inviernos infinitos, sabor de hojas, arboledas y sonidos, casas como un bolsillo en un abrigo, violonchelos, aeropuertos, los vivos y los muertos, un anhelo, la memoria y, a veces, el tiempo circular. Zagajewski es asimismo un poeta visual, de palabras que son celebración del mundo y sus imágenes. Es el canto de un instante que se expande, que involucra, y en el que converge la realidad toda, epifánica y plural, siempre presente. Poeta exiliado, la suya no es, sin embargo, una poesía del exilio. Se le considera una de las figuras más relevantes y con más repercusión internacional de la nueva generación de poetas polacos y, con el libro que hoy presentamos, Acantilado empieza la publicación de su obra poética.

Comentarios de la prensa

«Tal vez sea la mezcla de imagen y sintaxis lo que confiere a esta obra su más alto grado de originalidad. Eso y una instancia metafísica que le procura una muy controlada dosis de misterio: una especie de enajenación mística en su poética inmersión de la realidad».
Jaime Siles, El Mundo

«Adam Zagajewski, un poeta maravilloso, un exiliado exquisitamente alerta, escribe sólo de lo que realmente importa -con ejemplar pureza y escepticismo».
Olga Glondys, Quimera

«Un poemario que predice el pasado».
J.A. González Iglesias, El País

«El mejor poeta europeo vivo -comparable a Milosz o Brodsky o el israelí Amijai».
José Carlos Llop , ABC

«Zagajewski ha sido el peatón de Cracovia. Esa sensibilidad suya para expresar la propia ciudad y las lentas mutaciones de su trama urbana se traduce en el amor a los pequeños detalles y a las pequeñas gentes, en la atención a las pequeñas rebeldías vividas como formas de decir un gran NO al totalitarismo».
Juan Manuel Bonet, El Mundo

«Zagajewski pertenece a esa estirpe de poetas que amplían nuestra visión de la realidad, que nos permiten dar el paso a profundizar en uno mismo mientras profundizamos en sus poemas de cadencia suave que contienen destellos de una lucidez que iluminan la oscuridad».
Xavier Farré, La Razón

«Zagajewski es un poeta de la claridad. En sus versos asoman inviernos infinitos, sabor de hojas, arboledas y sonidos, casas, violonchelos, aeropuertos, los vivos y los muertos…».
Jesús Pedreira Calamita, El Día

«Zagajewski posee el don extraordinario de hacer fácil lo difícil. De hacer fluir las ideas como si fuesen evidencias para luego sorprender a quien atiende con una efectiva lección final que cualquiera asumiría como propia si, con suerte, se le hubiese ocurrido. Deslumbra por su sencillez y engaña porque eso invita a intentar imitarle sin llegar a lograrlo».
Vanessa Gutiérrez, El Mundo

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