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David Monteagudo

El edificio

El Edificio es una construcción en la que no nos será difícil reconocer muchos rincones. Los del miedo y la angustia que nos inmoviliza, los de las pulsiones obsesivas capaces de destruirnos, pero también los de la ilusión por el juego o el descubrimiento de unas fuerzas en nuestro interior que no sospechábamos tener y que nos agigantan. David Monteagudo vuelve a sus obsesiones en este volumen de relatos de muy alto voltaje, en los que el lector se sentirá suspendido y se reconocerá.

Entrevistas

Comentarios de la prensa

“El lector se reencontrará en estos cuentos desasosegantes con la argamasa que ha permitido al autor hacerse un nombre en el mundillo literario, donde es una rara avis, un creador puro, sin afectaciones ni imposturas, ajeno a etiquetas, cenáculos y modas. En su nueva obra se aúnan los guiños literarios y las señas de identidad marca de la casa: los desenlaces que quitan el hipo, los ambientes sórdidos y angustiantes, las arañas como metáfora del miedo que paraliza y ciertos trasuntos autobiográficos. Quienes se encandilaron con Fin tendrán motivos de alborozo. El mismo terror ciego, inaprensible, más insinuado que explicado, aparece aquí. A veces uno se asoma al abismo y ha de cerrar los ojos o dar un paso atrás porque siente como si un poder oscuro le atrajera al vacío con la fuerza de un imán. Eso sucede con estos cuentos”.
Domingo Marchena, La Vanguardia

“David Monteagudo propone una personal mirada sobre nuestro mundo llena de interrogantes y sospechas. El rasgo capital de este libro es la versatilidad de su autor. En un extremo encontramos las formas de la fantasía: la ideación kafkiana (la historia de una inquietante araña en el techo), la fábula de lo paranormal imposible de ser explicado por la ciencia, o la obsesión revulsiva que lleva al rechazo paranoico de algo tan inocente como un globo con forma de caballito. En el extremo contrario tenemos la literatura de observación, aplicada a las ansias de notoriedad de un “escritor en ciernes”. Si las anécdotas abarcan tan amplio espectro, lo mismo ocurre en los tonos y perspectivas. El autor enseña la vida como en un caleidoscopio y deja abierta su interpretación”.
Santos Sanz Villanueva, El Mundo

“Basta un número reducido de páginas para tratar historias complejas en espacios muy reducidos por los que se mueven personajes que han de verse atrapados en algún tipo de situación extraordinaria surgida de la cotidianidad. No fue espuma lo que asomó en Fin. David Monteagudo se confirma como un escritor destacable”.
J.M. Pozuelo de Yvancos, ABC

“Hay oficio, minuciosidad, esfuerzo y capacidad de observación. La mayoría (sino todos) están correctamente escritos y demuestran inquietud intelectual y un conocimiento de aspectos técnicos y científicos basados en sus propias experiencias, lecturas, aficiones o pesadillas. Monteagudo se expresa con una sintaxis clara y exacta y con un estilo esencialmente descriptivo, de cámara lenta, en el que destaca su manejo del tiempo, los escenarios y los detalles. Su narrativa es una práctica y eficaz maquinaria, una herramienta precisa. En todos encuentro un estilo limpio, detallista, expositivo y naturalista. En alguno de ellos encuentro instantes, metáforas notables, potentes imágenes sueltas, párrafos sobresalientes; puertas entreabiertas, mundos paralelos y posibles; una buena idea, un buen final; la ironía inteligente del que es capaz de reírse de sí mismo, el mérito de la determinación y la constancia, el gusto por lo enigmático y la sorpresa, el realismo y la fantasía; la complicidad con el lector, un espejo que habla”.
Luis Borrás, Heraldo de Aragón

“Un Borges posmoderno. Cuentos peculiares, fragmentos de interior para una sociedad videovigilada. De hoy”.
Antonio Ortega, La Verdad de Cartagena

“Nos encontramos en estos relatos contenidos en este Edificio, las características que encumbraron al autor: fantasía, tensión, disfrazar el abismo de lo cotidiano. La araña, El caballito en forma de globo, etc. son algunas de esas 18 historias donde lo cotidiano esconde el horror, mientras en El edificio, relato que da nombre al libro, esconde una terrible metáfora sobre la humanidad. El Monteagudo que todos esperábamos”.
Ramón Clavijo, Diario de Jerez

“Hay pinceladas de humor, de erotismo, y mucho terror alegórico, angustia, psicología enfermiza, sorpresa y ambigüedad que tan bien sabe narrar Monteagudo”.
Lluís Llort, El Punt Avui

“Monteagudo nos lleva siempre hacia los límites, hacia un temblor, un terror, algo desconocido e inquietante. Y nunca podemos evitarlo. Su eficacia narrativa nos lleva a empezar el siguiente relato, aunque sabemos que no encontraremos, seguramente, un final feliz”.
Xènia Bussé”, Diari de Tarragona

“David Monteagudo nos vuelve a dar un gran libro, en esta ocasión, de relatos. Dieciocho cuentos con un nervio estilístico muy vivo, producto de una mirada que huye siempre de la superficialidad”.
Jordi Llavina, El 3 de Vuit

“David Monteagudo sabe crear una atmósfera ominosa a partir de las situaciones más cotidianas. Sus relatos consiguen atraer al lector hacia un territorio de alusiones turbias, temores soterrados y personalidades trastornadas”.
Abel Grau, Time Out

“El de cuenta – cuentos es un oficio que, parece, está reservado al público infantil. Pero, ¿y si nosotros, en el mundo adulto, tuviéramos también esas pequeñas piedras preciosas que llevarnos a los oídos durante una noche oscura? De seguro, como lectores ávidos de nuevas experiencias que somos, observaríamos embobados a la persona que, con unas pocas palabras, nos enseña un nuevo mundo en pequeñas dosis, en píldoras de realidad con las que golpear las mentes del público. Y, ¿qué me diríais si os digo que, desde ahora mismo, tenemos a uno de ellos entre estas páginas? Sí, lo habéis acertado: sin lugar a dudas, todos iríamos de cabeza a leer esas pequeñas joyas que se encuentran a salvo, a buen recaudo, bajo la protección de una estructura compleja, como lo es El edificio en el que nos moveremos sin saber muy bien a dónde nos dirigimos.
Comportaos como niños que leen un cuento para mayores, con esa avidez que no perdemos nunca por las buenas lecturas, por las grandes historias que, sin necesidad de muchas páginas, te lanzan un disparo directo a la cabeza. Respirad, acomodaos, y después, cuando ya estéis en la posición correcta, hacedme caso, y meteos de lleno en El edificio. Después, no querréis salir”.
Sergio Sancor, Libros y Literatura.es

“Son cuentos desasosegantes, que provocan inquietud pero no miedo y que nos dan retazos ficcionados de la vida de Monteagudo. Estamos ante una colección de cuentos que generan más preguntas que respuestas, escritos con soltura, con algunas descripciones minuciosas, que reflejan el potencial narrativo de Monteagudo, y con personajes que saltan de una a otra historia, muchas de ellas teñidas de una pátina surrealista. Un surrealismo de la cotidianidad”.
Marian Chaparro, Koult

“Una amplia y heterogénea selección de relatos, con argumentos variados. Escritos con oficio y con bastante enjundia, con instantes de gran brillantez estilística, con potentes y evocadoras metáforas e imágenes”.
Francisco Martínez Bouzas

“Monteagudo alcanza el punto exacto de la incertidumbre que convoca el horror, la estupefacción, la incredulidad, como sólo puede hacerlo un maestro literario”.
Reforma (México)

 

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