Eduardo Prieto

Los lugares de Petrarca

Sobre naturaleza y soledad

La vida de Petrarca, peregrinus ubique, fue un continuo vagabundeo por ciudades de media Europa, pero también una tenaz búsqueda de escenarios para el yo en los que el poeta se afanó por confortar su alma recreándose en la belleza de los lugares, propiciando ciertas ceremonias poéticas y erigiendo la imagen que legaría a la posteridad. En Los lugares de Petrarca se imbrican literatura, arquitectura y paisaje, biografía y ensayo, libro de viajes y diálogo anacrónico para describir el apasionante periplo que va desde los sofisticados palacios de los papas en Aviñón y las cortes de los príncipes italianos en tiempos de la peste negra hasta los singularísimos retiros erigidos por Petrarca en Fontaine-de-Vaucluse y Arquà. Los diversos paisajes y escenarios permiten responder algunas de las preguntas que inquietaron al autor del Canzoniere tanto como nos siguen inquietando a nosotros: ¿por qué buscamos la soledad en la naturaleza?, ¿de qué huimos?

Comentarios de la prensa

«En el breve y delicioso Los lugares de Petrarca Eduardo Prieto nos recuerda a través del poeta que la soledad compartida con las personas amadas ha sido, desde antiguo, antesala del paraíso. Inseparable de libros e idealizaciones, el encuentro con Laura aceleró no sólo los pulsos de Petrarca, sino los de la poesía universal».
Andrés Trapiello, El Mundo

«Prieto, además de arquitecto, es filósofo. Sin embargo, el mundo de las ideas no es en Los lugares de Petrarca un concepto filosófico-historiográfico sino una realidad vivida y atada a la realidad material. El mundo de las ideas del libro es un espacio en el que importan la textura de las rocas, la profundidad de las grutas y la dirección de los vientos. Es un lugar en el que habita un hombre, Francesco Petrarca, en su búsqueda del amor, la belleza y la trascendencia. Hay algo único en este libro».
Luis Alemany, El Mundo

«El amenísimo Los lugares de Petrarca, que combina fluida y culta erudición, narratividad, pensamiento y cierta impronta lírica, comienza, claro, con el avistamiento en Aviñón, a la salida de misa, por parte de un treintañero Petrarca, de la adolescente Laura de Sade».
Manuel Hidalgo, El Cultural

«Eduardo Prieto aplica a su forma de escribir la misma limpieza que pide al aire que se debe respirar en los edificios y en las ciudades».
Fernando Espuelas

Afinidades electivas

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