
El hombre que camina es posiblemente la escultura más célebre del siglo XX, un emblema universal del ser humano en el que el artista suizo Alberto Giacometti trabajó incesantemente durante sus últimos años.
En esta editorial se ha publicado recientemente un libro con el mismo nombre, El hombre que camina, donde Franck Maubert rastrea las circunstancias en las que la escultura fue concebida y nos descubre que, más allá del significado que cobró tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, la obra ha trascendido su época y dialoga tanto con las manifestaciones más primigenias de la civilización humana como con los hombres y las mujeres de hoy y de mañana.
«En nuestro encuentro, tan sólo lo veía a él, con sus largas piernas flacas, sus brazos junto al cuerpo, escuálidos también. Daba la impresión de salir de una noche sin nombre, de avanzar hacia mí, de hendir el espacio; no era de bronce sino de carne; cobraba vida. […] Fue así, entregado al vértigo, frente a ella, envuelto en una tenue luz apocalíptica, como empezó nuestro diálogo. Desde entonces no ha cesado. […] “El hombre que camina”. ha modificado mi mirada, mi forma de ver, de observar una escultura. Pertenece a mi paisaje interior».
Por su parte, el Museo Guggenheim de Bilbao muestra, desde el pasado mes de octubre, la obsesión de Giacometti por la figura humana y su fragilidad. La exposición, titulada «Alberto Giacometti. Retrospectiva» (que se podrá visitar hasta febrero), es un exhaustivo estudio de su trayectoria desde sus inicios a mediados de la década de 1920 en París hasta sus grandes obras maestras del final de la misma, a principios de la década de 1960, a través de más de doscientas esculturas, pinturas y dibujos del autor.
Alberto Giacometti (1901-1966), con cuarenta años de carrera artística, está considerado uno de los artistas más influyentes de pasado siglo, gracias a su personalísimo estilo escultórico basado en la fuerte esquematización de la figura humana, en cuyo estudio se centró, y la utilización del yeso como material principal de muchas de sus grandes obras maestras.
