13/10/2014

Artículo de Adam Zagajewski en homenaje a Jaume Vallcorba

Bajo estas líneas, reproducimos el artículo que Adam Zagajewski escribió el pasado 29 de agosto en Gazeta Wyborcza en homenaje a Jaume Vallcorba:

 

Adiós a Jaume Vallcorba Plana (1949-2014)

 

El pasado 23 de agosto, murió en Barcelona, a la edad de 65 años, Jaume Vallcorba Plana, fundador y director de la editorial Acantilado.

Éste sería el tenor de una nota breve, una noticia escueta. Sin embargo, es menester ampliarla. Jaume Vallcorba fue uno de los editores europeos más activos, ingeniosos y creativos. Porque los editores se dividen en dos categorías: unos ejercen sus obligaciones profesionales de forma correcta, pero convencional y rutinaria, y no hacen más que preocuparse y contar el dinero. Otros —y de éstos no hay muchos— son artistas del arte de la edición. Tienen fantasía. También hacen cuentas, pero no tan a menudo —aunque, a veces, también se preocupan. Estoy pensando en Roberto Calasso, el presidente de la editorial milanesa Adelphi —que es al mismo tiempo un excelente ensayista—, o en el jubilado desde hace ya algunos meses Michael Krüger, que antes había sido director de la Carl Hanser Verlag de Múnich. Él también es escritor y poeta. La lista es breve —no quiero mencionar aquí a ningún editor polaco para no enemistarme con nadie— e incluye sin duda alguna a Jaume Vallcorba.

Estos editores llenos de entusiasmo y creatividad han sabido revolucionar su oficio. No tienen miedo a publicar libros difíciles, ensayos filosóficos y literarios, o poesía. Aunque tampoco reniegan de la novela o de la no ficción, mezclando en cierta manera lo elevado con lo terrenal. Se arriesgan, fracasan con algunos títulos, triunfan con otros, y, a fin de cuentas, acaban saliendo mejor parados que los editores rutinarios. Jaume Vallcorba publicaba muchos libros cada año. Siempre buscaba autores nuevos, pero sin olvidarse de los clásicos. Le fascinaba la literatura polaca. Su lista de autores polacos es larga y seguramente no voy a nombrarlos a todos: Marek Bie?czyk, Stefan Chwin, Józef Czapski, Zbigniew Herbert, Jan Karski, Adam Michnik, S?awomir Mro?ek, Jerzy Pilch, Bruno Schulz, Andrzej Stasiuk, Andrzej Szczeklik, Mariusz Szczygie?, Aleksander Wat y el autor de estas líneas.

Jaume Vallcorba fundó su primera editorial, Quaderns Crema, en 1979. Publicaba en catalán —es cosa sabida que, tras la muerte de Franco, la cultura catalana empezó a renacer. Veinte años más tarde, nació Acantilado, la editorial en castellano. Quince años no son muchos para una editorial, pero Acantilado alcanzó rápidamente un lugar destacado en el mundo del libro. Digo “el mundo” porque la literatura en español llega también a América Latina. El éxito de Acantilado se manifiesta incluso en el hecho de que hayan aparecido en el mercado latinoamericano imitaciones baratas de libros editados en Barcelona.
 

Jaume Vallcorba no sólo fue un editor excelente. Era también un científico, un erudito y un gran conocedor de la literatura provenzal, materia que impartió en la universidad. Y era también un hombre encantador, lleno de vida, ocurrente y afable. Le gustaba reír. Sabía reír tan magníficamente como Josif Brodski o Czes?aw Mi?osz, grandes maestros de esta disciplina. Era un buen conocedor del vino y de la cocina española. En este momento, él  me hubiera corregido: “catalana, querido amigo, no española”. Pero se dejaba caer a menudo por Madrid, donde tenía muchos amigos, por lo que no corría el peligro de convertirse en un arisco chovinista catalán que abomina del vino de Castilla. Procedía de una familia de profundas raíces catalanas y amaba Barcelona, una ciudad que conocía palmo a palmo. Sus vínculos con Polonia no se limitaban a asuntos editoriales: también era un miembro activo del jurado del Premio Internacional de Literatura Zbigniew Herbert.

Se ha ido alguien muy especial. Perdió la batalla contra un tumor cerebral. Hasta los últimos momentos de su vida, mostró un valor admirable.

Adam Zagajewski