Andrzej Szczeklik, autor de 'Catarsis' (Acantilado, 2010), habla de la relación médico-paciente, de la importancia de la mitología griega, de la necesidad de la intuición en la práctica de la medicina y de la utilidad de la educación humanística, además de hacer una enérgica defensa de la literatura.
Incluimos la traducción de la entrevista al pie del vídeo.
Relación médico-paciente
Para recuperar la conexión especial entre el paciente y el médico, este último puede contribuir mucho a ello. En primer lugar, tiene que entender y recordar que no puede juzgar al paciente, que no lo puede censurar. Tiene que desarrollar unas habilidades especiales para establecer una relación con el paciente. Se trata de un arte, algo que los médicos seguimos olvidando, aunque es algo muy importante y crucial. Se trata de una situación esencial en la medicina: el encuentro entre dos personas, el paciente y su médico. No es culpa del paciente, y como parte de la sociedad, éste puede presionar a su gobierno para mejorar el sistema de seguridad social, que tiene muchos problemas en todos los países del mundo. Ésta sería mi respuesta a este problema tan crucial.
Importancia de la mitología
Creo que la mitología, especialmente la mitología griega, es muy importante en nuestras vidas. Nos presenta situaciones que encontramos en nuestra vida, que pasaron hace muchísimo tiempo y que fueron imaginadas por personas muy eminentes. Así que tenemos una especie de revelación cuando nos damos cuenta de que algo similar ya ocurrió con anterioridad. La gente, el país y la lengua eran distintos, pero la situación era de algún modo similar. O sea que este sentimiento de unidad con la humanidad, cuando nos damos cuenta de que no estamos solos y que algo parecido ya ha ocurrido en el pasado, que de alguna manera predijo mi propia situación. Y esto es lo que hace que la mitología sea tan fantástica, tan metafórica.
Necesidad de la intuición
La intuición es una cosa muy difícil de definir. Yo diría que es como el salto de una chispa entre dos electrodos, de improvisto. O como en poesía, una metáfora que reúne dos palabras que parecen completamente distantes entre ellas. O sea que es algo así con lo que podemos comparar la intuición. Es un don muy importante. ¿Se puede aprender? Quizás podrías mejorar tus habilidades y acercarte a ella, pero creo que en medicina, como en muchas otras actividades, necesitas un talento especial. Estamos acostumbrados a pensar que, por ejemplo en las matemáticas o en la música, uno tiene que haber nacido para ello, pero creo que la medicina también requiere unas habilidades muy especiales, y una de ellas es esta intuición particular, enigmática.
Utilidad del humanismo
Creo que la educación generalista, a la que solemos llamar educación humanística, es tan importante para un médico porque en la biología y en la medicina tenemos una fuerte tendencia al reduccionismo. Significa que cuando el paciente nos viene diciendo que tiene molestias en el hígado, nos concentramos en el hígado y conseguimos más y mejores resultados de pruebas químicas y genéticas, imágenes, todo lo que se quiera, todas ellas concentradas en el hígado, y en ocasiones en una parte de éste, como la vesícula biliar, y seguimos olvidándonos de que tenemos a un ser humano ante nosotros, que tiene problemas serios. A veces el paciente puede también sufrir problemas familiares, tener miedo… Y tenemos que encontrar una manera de comunicarnos con él. No sólo de curarle el hígado, en este caso particular. Y así tenemos que apartarnos de este reduccionismo, de fijarnos sólo en una parte concreta de su cuerpo. Y aquí es donde lo que solemos llamar humanismo resulta muy útil.
Apoyo al paciente
En la relación entre el médico y el paciente es importante desarrollar la fe por parte del paciente. Éste tiene que tener fe en ti si quiere seguir tu tratamiento, y si quiere mejorar su estado. Hay varias maneras de hacerlo, pero lo más importante es dar esperanza al paciente, reforzar su valor, mirar su propio destino que a veces es terrible. Y el médico nunca debe quitarle esta fe al paciente. Algunos médicos, muy buenos profesionales me han pedido consejo, pero nunca querían escuchar un diagnóstico mío. Me decían “dime la verdad” pero sus ojos suplicaban “no me digas que tengo un cáncer o nada parecido”. Pero, claro, a veces esta verdad es irreversible, la tienes que contar. No obstante siempre hay una posibilidad, incluso si la situación parece no tener esperanza, de decírselo al paciente, de comunicarle el sentimiento de que estamos con él, de que no se quedará solo. Es esta horrible soledad que la gente sufre cuando es abandonada por todo el mundo: por su familia e incluso por su médico. Y esto es un desastre. Y aunque sepamos por la práctica, por la biología, por la medicina, que apenas se puede hacer nada para salvar al paciente, para devolverle la salud, siempre existe la posibilidad de convencerle, de darle la sensación de que no se quedará solo, de que intentaremos encarar su destino juntos. No es una tarea fácil, porque el médico tiene que tener el valor de afrontarlo, pero para mí es una de las cosas más importantes en la práctica clínica de la medicina.
Conexión entre el sistema nervioso y el inmunológico
Lo cierto es que existe una gran diferencia si el paciente tiene fe. Y también hay una cuestión que empezamos a entender desde hace unos años, y me refiero, sin entrar en demasiados detalles, a que hay conexiones muy especiales en nuestro cerebro, entre el sistema central nervioso y el sistema inmunológico, el sistema que nos defiende de cualquier amenaza exterior. Esto sería una explicación biológica para la enorme influencia existente en la fase de recuperación y de tratamiento de la enfermedad.
Defensa de la literatura
Creo que la literatura conoce mucho más el alma humana que los psicólogos clínicos, o incluso las señales de la psicología que son universales y están en los libros. Si coges un libro de un gran escritor o poeta, o si vas al teatro y ves, por ejemplo, algo de Shakespeare, puede que experimentes esta especial sublimación de tus sentimientos, de tus emociones, que los griegos de la antigüedad llamaron catarsis. Y eso es un sentimiento y una experiencia maravillosos.
El título del libro
El libro se titula Catarsis. Y catarsis es una antigua palabra griega que significa purificación. Probablemente lo escuchamos más hoy en día cuando hablamos de arte, pero su origen proviene de la medicina. Los griegos de la antigüedad eran médicos increíbles, como Hipócrates y algunos otros, que seguían a sus pacientes enfermos. Y en la enfermedad se produce un momento especial cuando llega la crisis, y entonces vas de un lado o de otro. Y en esa crisis se daban cuenta de que los pacientes sudaban a causa de la fiebre, vomitaban, sangraban, tenían diarrea, y estos médicos griegos antiguos pensaban que esto era una especie de purificación, que el cuerpo tenía su propio poder de desembarazarse de los elementos nocivos, y lo llamaban catarsis, que es precisamente purificación, y más tarde esta palabra fue utilizada por los artistas. Apareció y fue explicada de una manera misteriosa por Aristóteles. Y Pitágoras dijo que los médicos purifican el cuerpo mientras que los artistas purifican el alma. Así que la catarsis tiene un doble significado, tanto en medicina como en arte. Y creo que debido a esta conexión, los lazos entre el arte y la medicina me resultan muy próximos, y por ello me gustó esta palabra como título de mi libro.