El poeta y ensayista polaco Adam Zagajewski, que recientemente ha publicado el libro de ensayos Solidaridad y soledad (Acantilado, 2010), habla en esta entrevista de sus años en París, a principios de los ochenta, época en la que fue escrita esta obra. Otros temas tratados son la libertad de expresión o la pasión y su forma.
Incluimos la traducción de la entrevista al pie del vídeo.
Los años parisinos
Vine a París en diciembre de 1982. Tenía una mezcla muy complicada de sentimientos. Había dejado atrás mi país, Polonia, que se encontraba en muy mal estado. Era un momento de agitación política, con ley marcial, cuando el movimiento de Solidaridad era acosado por el entonces gobierno comunista.
Vine a París, pero no como exiliado político, sino que el motivo principal de mi llegada fue una mujer. O sea que ya tenía una extraña mezcla de emociones políticas y generales, además de la alegría de reunirme con la mujer de la que estaba enamorado. Diría que fue una mezcla explosiva con mucho júbilo, junto a la tristeza respecto a la situación de mi país y de mis amigos. Un país es algo abstracto, es difícil imaginarlo en su totalidad, pero dejé atrás a mis padres, a mis amigos, que se iban haciendo mayores, como yo. Al mismo tiempo, recuerdo esos primeros meses. Caminaba mucho por París. Ya había estado allí anteriormente, pero no lo conocía demasiado bien. Fueron también meses de exploración, de muchas largas horas en las que descubrí mi París. Visitaba museos, o iba al cine... Para mí fueron buenos años, pese a todo el contexto político.
Empezar a leer el libro por el final
Me parece que el último tercio del libro, al que llamo “El pequeño Larousse” en alusión a la enciclopedia francesa, es más eterno, y en cambio los primeros ensayos de la obra están muy relacionados con el momento histórico en que fueron escritos. Mientras que la parte final de “Solidaridad y soledad” es más universal, retrata la experiencia de un lector, de alguien que ama la literatura y tiene sus propios mitos en ella. Creo que empezar el libro por el final es como entrar por una puerta trasera, y también se pueden difrutar los capítulos iniciales gracias a esta entrada secreta.
No rehuir la polémica
En el pasado veía que este libro tenía componentes polémicos, y quise empezarlo con los artículos más controvertidos. La última parte me parecía mucho más pacífica, en el sentido de no dejar aflorar ninguna emoción. Entonces me gustaba la polémica, no me asustaba. Pero ahora esta polémica pertenece al pasado, por eso recomiendo esta entrada trasera más aventurera.
Dicotomía entre poesía y ensayo
Diría que, en conjunto, los poemas son más importantes para mí. Parecen más definitivos, mientras que los ensayos pueden envejecer bien. Pero en cierto modo, cuando escribes un poema, lo haces para la eternidad. Es algo arriesgado. Y los ensayos, como su nombre indica, son una búsqueda, un intento. Me encanta este bonito nombre dado por Montaigne, que no los inventó, pues ya existían en la antigua Roma, pero los reinventó en la modernidad. Los poemas son siempre más fundamentales, son momentos de tranquilidad. Y los ensayos son el tejido que conecta con los poemas. Ayudan al lector a unir los puntos entre poemas, crean una escalera que puede llevarnos a estos. Creo que tengo lectores que quizás sólo leen mis poemas y otros que sólo leen mis ensayos, depende de su temperamento. Mi lector ideal sería aquel que lee los dos.
Política y libertad de expresión
Cuando recuerdo los años ochenta, entonces creía que la creatividad y la vida espiritual estaban en peligro en mi país, en mi campo político. Fui seguidor del movimiento de Solidaridad y estaba a gusto cuando me confrontaba a las expectativas. Este movimiento necesitaba sus poetas, sus escritores. Y consideraba esto algo natural, pero no demasiado bueno. Intenté defender la libertad de expresión. Creo que un movimiento político que habla en nombre de la libertad debería considerar el tener libertad de arte. Pero cuando hablo de estas cosas suena todo muy abstracto. Para mí era una cuestión de vida y muerte. Quería sobrevivir, no solo biológicamente como ser humano, sino también en la imaginación, en mi temperamento. En el libro creé el nicho donde quería vivir.
La pasión y su forma
La conexión no fue obvia para mí en un primer momento, pero después la vi claramente en el capítulo sobre Carlos Saura y “Carmen”. Es una meditación sobre la relación entre emociones, pasiones, y su forma. Y en el libro entero, la emoción predominante era la política, mientras que en “Carmen” es erótica, pero es el mismo problema. Cómo endurecer las emociones. Encontramos una especie de humanidad madura cuando las emociones no son salvajes, sino que están un poco tintadas por una forma. Saura llegó en el momento más adecuado, aunque este film no tenga nada que ver con mis problemas. En cambio, por su estructura, esta fascinante búsqueda de una forma, era exactamente lo que necesitaba.
Los premios literarios
Los premios literarios son algo que todos los escritores desean, pero no creo que definan a nadie. Son como una bonita flor que recibes, pero serías un idiota en darles demasiado importancia. Me alegré cuando me enteré [por recibir el Premio Europeo di Poesia 2010], es un gran placer ser reconocido y obtenerlo, pero lo peor que podría hacer sería decirme “Soy un gran poeta, no tengo que hacer nada ahora”. Creo que aquellos para los que escribir es una aventura muy seria no le dan gran importancia a los premios. Es un momento agradable, como unas vacaciones, pero por definición hay muchos días laborables y pocos festivos, y así es como hemos de vivir.