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Myriam Moscona

Tela de sevoya

«La abuela Victoria tiene un momento de lucidez antes de morir. Suspira jalando aire como si fuera a encender un motor. La tomo de la mano y le digo al oído: “Abuela, ¿me perdonas?”. Voltea la cara y me dice: “No. Para una preta kriatura komo sos, no ai pedron”». A medio camino entre la novela, la poesía y la memoria, este libro extraordinario nos adentra en el territorio secreto de la palabra y su poder salvífico. Gracias a ella, Myriam Moscona, judía sefardí, revive las sombras y las voces de su pasado. El ladino, el español antiguo hablado aún hoy por los sefardíes, se convierte en eficaz compañero en un viaje hacia Sofía, Plovdiv, Estambul, Esmirna o Salónica, donde se encuentran los fantasmas familiares. Lo etéreo toma corporeidad en un bellísimo texto dulcificado por el humor que es a la vez homenaje y expiación, donde la voz y su cálido aliento cobran un protagonismo redentor.

Entrevistas

Premios

Premio Xavier Villaurrutia 2012

Comentarios de la prensa

“Tela de sevoya es un texto absolutamente extraordinario… logra juntar pasado y presente, vida y muerte, memoria e imaginación en un mismo espacio”.
Juan Gelman

“Maravilloso relato tan ameno, conmovedor, y, aún en lo brutal, tan delicadamente escrito. Un libro que subyuga por su humor, poesía, ternura, chispa e imaginación”.
Juan Antonio Masoliver Ródenas, La Vanguardia

“Un libro evocador, divertido. La obra mezcla sueños, reflexiones, anécdotas, voces ajenas, además de las propias experiencias de un viaje a Bulgaria, la tierra en la que se asentaron sus antepasados tras la expulsión y donde nacieron sus padres”.
Elena Hevia, El Periódico de Catalunya

“La crítica internacional se ha inclinado ante la grandeza y la belleza de esta novela, que ha brotado en el actual panorama narrativo como una flor en medio del desierto”.
Álvaro Colomer, Yo Dona

“Rescatar una lengua heredada de sus abuelos, pero también una cultura, es la tarea que acomete Myriam Moscona, con su voz particular, en esta novela. Su estructura destaca por su creativa multiplicidad”.
Ricardo Reques, Cuadernos del Sur

“Una historia con ramificaciones asombrosas y estremecedoras… Con su debut novelístico, la poeta Myriam Moscona logra arrojar una potente luz que nos deslumbra”.
Mauricio Montiel, Letras Libres

“Escrita con la inteligencia y el alma, Moscona nos hace acompañar ese viaje hacia el recuerdo gozoso y el que duele, como si atendiéramos una bitácora en el tiempo y en el espacio”.
Mónica Lavin, El Universal

“Una obra especial por su contenido y por su forma, por la peculiar manera en la que en ella se engarzan distintos caminos y enfoques, por la poesía, la música, la ternura, la hospitalidad que emana de sus páginas. Deben ustedes pedir las llaves que abran las puertas de este libro tan necesario y leerlo”.
Emma Rodríguez, Lecturas sumergidas

“Un libro único, precioso, casi imposible de definir, que combina la saga familiar con el diario de viaje, la poesía y la lingüística, y que me ha hecho descubrir de verdad, como no supieron hacer en la escuela, esa joya de nuestra lengua que es el ladino”.
Libros y Literatura.es

“Exquisito revoltijo textual, mezcla de relato, ensayo sociolingüístico, crónica memorística y fabulación onírica. Lector, lee esta obra, todo en ella resulta cercano, nos remite a un colectivo al que pertenecemos más allá de credos y errores, con el que queremos seguir entendiéndonos en nuestra lengua a pesar de sus variantes y asumiendo que lo que quitamos a nuestros hermanos nos empobrece”.
Mª Victoria Reyzábal, Papel Literario