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Mauricio Wiesenthal

Siguiendo mi camino

Si las canciones conforman la banda sonora de una vida, las que aquí nos presenta Mauricio Wiesenthal engarzan la suya con la de las personas y los lugares de su camino entre dos continentes. Veremos aparecer, en un friso mágico, los grandes hoteles, los legendarios barcos que hacían la travesía del océano, las amistades y un mundo europeo lleno de amables sombras. Los recuerdos hilan este libro, y hacen su aparición luminosa en las soirées, las máscaras y los escenarios que entretejen poesía y realidad en una visión esperanzada de la vida y el tiempo. Un paisaje inmenso, unido por la vida de los emigrantes, las canciones del recuerdo y el espíritu conciliador de la cultura.

Entrevistas

Premios

Premio Estado Crítico al mejor ensayo de 2013.

Comentarios de la prensa

“Libro extraordinario: ameno, poético y evocador. Un libro lleno de peripecias propias y de anécdotas referidas a multitud de personajes, algunos conocidos y otros no tanto (desde Ava Gardner o Julio Cortázar hasta Maximilien Waldeck); pero que además, destila ilusión y gozo, una gran sabiduría macerada por los años; el singular escritor y consumado bon vivant que es Wiesenthal no ha perdido aún la ingenuidad y la curiosidad necesarias para ver el mundo sin barreras ni dogmatismos. Libro hermoso y grato, cuya rauda prosa eleva y entusiasma”.
Luis Fernando Moreno Claros, El País

“La pasión y su intención de alegato contra la especialización hacen de esta obra arrolladora un festival de referencias mitómanas imposible de igualar. Así se puede hablar de Love me tender en una lección de química, y saltar de Lili Marlen a Hemingway, de Garcilaso a Ava Gardner. Se diría que con sus canciones Wiesenthal ha rebañado el baúl de sus recuerdos y rescatado una nueva remesa de homenajes a los amigos y los maestros, cuando no a vivencias que el lector gozará boquiabierto”.
Román Piña Valls, El Mundo

“Lean a Wiesenthal, hay muy pocos como él.”
Sergio Vila-Sanjuán, La Vanguardia

“Una autobiografía peculiar de erudito trotamundos. Un libro conscientemente amable, lleno de viajes y hoteles. De encuentros con Cocteau o con jóvenes y bellas mexicanas con las que se habla en maya en las ruinas de Palenque. Abomina de lo burgués como concepto”.
Iñigo López Palacios, El País

“Mauricio Wiesenthal -como un visitante del crepúsculo- nos ofrece en sus libros un enorme fresco de la nostalgia y un buceo sentimental por los paraísos perdidos de la cultura occidental… En Inglaterra, cuna de los grandes artífices de la memoria literaria, hubieran sido libros de culto.”
Antoni Gual, El Periódico

“Un libro sentencioso y profundo, maravillosamente escrito, lleno de imágenes y sensaciones. La geografía de un alma muy vasta y muy inquieta”.
Andrés Ibáñez, ABC

“Ideal para los lectores que se dejan seducir por las prosas autobiográficas teñidas de gusto dandi, elegancia y cosmopolitismo. Siguiendo mi camino no es un título tomado a la ligera; indica la forma en que Wiesenthal se ha mantenido fiel a sus ideales y literaturas, sin importarle encajar en el ambiente cultural o editorial. Él fue escribiendo, cantando, hasta que le llegó su oportunidad, y ahora sus libros abanderan su propósito de vida, sensual y espiritual, emotivo y anhelante”.
Toni Montesinos, La Razón

“Un ensayo del alma en el que repasa las canciones de su vida. Una estupenda banda sonora en la que desvela las músicas que cantó por el mundo: boleros en el Viejo San Juan, tangos en el Café Tortoni, zambitas en Buenos Aires y músicas de toda la vida desde Capri a Berlín. El libro es además una delicia literaria para leer en pequeños sorbos que se alternan con la audición de las canciones”.
Eva Díaz Pérez, El Mundo

“La energía que desprende su lectura es casi mística: como el radio, deja escapar ininterrumpidamente átomos de luz.”
Anna Caballé, ABC

“El libro, como siempre sucede con los de Wiesenthal, se lee con una sonrisa, al tiempo que uno admira el saber vivir del autor, sus interesantes relaciones, su estilo, su amplia cultura y sus frases brillantes”.
Xavier Moret, El Periódico

“En las canciones, advierte Mauricio Wiesenthal, está la trastienda de su literatura: «Fui dejando rastro en mis páginas, igual que escribí mi obra en cafés que hoy van desapareciendo…». En «Siguiendo mi camino», le pone banda sonora a su trilogía «Libro de Réquiems», «El esnobismo de las golondrinas» y «Luz de Vísperas». Un repertorio viajero, que no conoce estilos ni épocas. Pueden caer «Las hojas muertas» en un París digno de Prévert, o que «Lili Marleen» suene a canción de cuna «como cualquier historia de amor». Entre las ruinas de la cultura europea, «para acunar a nuestros hijos, nada más bello que convertir nuestro ocaso en lumbre de vida». Por eso, esta autobiografía musical tiene mucho de travesía por un océano de recuerdos y erudición: boleros, coplas españolas, romanzas rusas, zambras, tangos y canciones en diversos idiomas permitieron al autor sobrevivir en sus años de bohemia. Frente a la especialización, «una de las dolencias de la cultura moderna», Wiesenthal interpreta la sinfonía del humanismo”.
ABC

“Ofrece un repertorio de canciones que evoca el ayer más memorable. El wiesenthalismo del autor no defraudará a sus lectores”.
Javier González-Cotta, El Mundo

“El mejor escritor vivo entre cuantos escriben en nuestra lengua es Mauricio Wiesenthal”.
Fernando Sánchez Dragó

“Recomendarles, con la emoción aún de su lectura, a un escritor admirable. Hace un recorrido por el mundo que es su vida, por la literatura y el arte que son su pasión. Una vida literaria pero real, rica en sucesos, personajes, encuentros y desencuentros. Descúbranlo y gocen de su obra”.
Jesús Vigorra, Diario de Córdoba

“Uno de los rasgos más apreciables de Wiesenthal, que maneja una vasta cultura y escribe una prosa cuidada, es que no hay muchos como él y cada vez van quedando menos. El libro también está plagado de reflexiones e inteligentes observaciones del escritor viajero, leyendas de la familia, relaciones amorosas y demás”.
Luis M. Alonso, La Nueva España

“Espléndido y emocionante”.
Alejandro Luque, El Correo de Andalucía

“La prosa de Mauricio Wiesenthal es un torrente de sabiduría y de manejo del lenguaje. Es una invitación a la estética, a todo lo que nos penetra a través de los sentidos y que en estos tiempos olvidamos en aras de lo inexistente, de lo virtual, progresista solo aparentemente. Siguiendo mi camino es, además, un canto a la libertad, en un momento en el que todo está controlado por los ojos de un sistema que fiscaliza incluso nuestros sentimientos. Un soplo de ese aire que nos hace respirar, y que nos aleja de la literatura de ladrillo y que nos acerca a lo más íntimo de cada lector. Un soplo de aire que nos hace creer que todavía hay espacio para las grandes palabras”.
Ana Alcolea, Heraldo de Aragón

“Cuando uno lee a Mauricio Wiesenthal, experimenta la sensación de ingresar en una selecta biblioteca. A veces es Balzac y otras Tolstói, en ocasiones Stendhal y casi siempre Stefan Zweig. La biblioteca que sostiene cada página de Wiesenthal es la última reserva de los clásicos y por eso Proust, Rilke, Wilde, Camus, Turgenev y Dostoievski son sus cimientos y sus estanterías”.
Fernando Iwasaki, El Mercurio (Chile)

“Un canto a la belleza humilde y a la dignidad humana. Algunas de estas canciones le sirven como evocación de unos momentos deslumbrantes, fogonazos incandescentes e intensamente vividos. Nuestro escritor nos muestra su paleta tonal, que conforman los colores de una de las cimas del español literario”.
Antoni Gual, Qué Leer

“Hay ecos, en su prosa, de Chateaubriand, Lawrence Durrell, Cendrars, Somerset Maughan, Morand y Pierre Loti, entre otros maestros, pero Wiesenthal destapa su propio perfume para embriagarnos. Lo consigue con el oxímoron de una aparente sencillez y una gramática y un vocabularios ricos, fantaseando con una acción inverosímil que se apoya en hégiras propias o ajenas, e impulsando sin apenas esfuerzo la noria de sus metáforas del Prater, de Marrakech, del Queen Mary o de la Sevilla mozárabe.”
Juan Bolea, Tiempo

“Para el lector que viene admirando su prosa elegante a lo largo de los años, abrir estas páginas significa abrazar de nuevo al amigo viajero que trae la nostalgia de las viejas aventuras y los encuentros inolvidables, preparada a fuego lento a lo largo y ancho de una amplia geografía sentimental. Y para quien este título representa la oportunidad definitiva de familiarizarse con las letras de Wiesenthal, la experiencia será de alegre encuentro con un alma madurada al sol de los clásicos europeos y curtida por la veteranía del humanista que no pierde la capacidad de asombro”.
Maica Rivera, Leer

“El mejor ensayo del 2013. El estilo de este autor es siempre riquísimo en recursos, dotado de un ritmo arrebatador desde los primeros compases, vigoroso en la sonoridad pero ligero para la lectura de fondo, inconfundiblemente suyo desde la primera a la última línea. Siguiendo mi camino es mucho más que un cancionero comentado, estas páginas vuelven a ser un breviario de su filosofía vital. Carece de algo muy abundante en el ensayo, que es la pedantería y la gélida erudición. Y posee algo por desgracia muy escaso en el género, que es el gozo, la pasión”.
Alejandro Luque, Estado Crítico

“Como sucede con los poetas, con Borges, Rabelais, con ciertos libros de Gracián o de Cunqueiro, los textos de Mauricio Wiesenthal permiten un acercamiento transversal, episódico, ligero o intenso, acometiéndolos de cualquier manera, en cualquier circunstancia y por cualquier lugar, con disfrute y ejercicio intelectual garantizados.”
Javier Barreiro, Literaturas.com

“Creo que yo nunca he leído a nadie tan culto como Mauricio Wiesenthal; tal vez a Jorge Semprún.”
Antonio Martínez Asensio, Antena 3 noticias

“Delicioso e inclasificable. Recorre paisajes y atraviesa fronteras, visita la geografía emocionada de la memoria como en un road movie sentimental, irónico, tierno, emocionante y desenfadado, a veces con la voz templada y  redonda de un tenor italiano, y otras, fraseando las estrofas con la garganta rota y rasgada de un bluesman empapado de melancolía. Lean a Wiesenthal, amigos. Promete todas las emociones menos el aburrimiento”.
Martín de Babel

“Divertido, cosmopolita, lúcido, wildeano, tierno, exuberante y de erudición portentosa. Cualquiera que haya tenido la suerte de leer a Mauricio Wiesenthal sabe de lo que estamos hablando: de una de las mejores plumas de nuestra lengua. Este Dionisos afable y exquisito nos tiende una copa del más fino cristal de la Bohemia, región luminosa de vida. Porque lo realmente extraordinario, por conjunción insólita, es que en Wiesenthal no sólo seduce su talento, sino también su espíritu. Porque después de haber leído a Wiesenthal será difícil abrir un libro con igual gesto. Se esperará mucho más de la siguiente página. Y, si acaso no fuera redundante, un brindis más alto hacia la vida”.
Clara Boluda Vías, A vuelapluma

“Este libro anuda memorias y pensamientos con el colorido y la plasticidad de una novela. Sus reflexiones son críticas, bien fundamentadas y elegantes. Cada recuerdo le trae otros y su escritura es caudalosa, variada, chispeante y llena de anécdotas y de lírica, de versos y poemas. Siguiendo mi camino proporciona una lectura deliciosa y culta”.
Patricia Morodo, Suma cultural

“Mauricio Wiesenthal y la editorial Acantilado estaban condenados a encontrarse. Las líneas que definen sus trayectorias eran convergentes y el primer fruto de este encuentro no puede ser más jugoso ni apetecible. Siguiendo mi camino es un compendio de géneros tan exuberante que el lector nunca sabrá si está leyendo unas memorias, un libro de viajes, un vademécum musical o un tratado sociológico del siglo XX. Pero por encima de todo es una obra que nos acuna, nos mima y adormece de camino a un mundo inexistente hoy día. Un regalo para quienes disfrutan de vivir”.
Pepe Rodríguez, El Placer de la Lectura

“Un libro hermoso para subrayar, recordar y comentar luego. Prosa magistral, lograda con no pocos esfuerzos y libre de tópicos y lugares comunes, elaborada para ser disfrutada tanto en silencio como en voz alta. Los libros de Wiesenthal producen al final un fastidio irremediable: se acaban”.
Ángeles Prieto Barba, La Tormenta en un Vaso

 

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