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Svetlana Aleksiévich

El fin del «Homo sovieticus»

Traducción de Jorge Ferrer

Con la sola ayuda de una grabadora y una pluma, Svetlana Aleksiévich se empeña en mantener viva la memoria de la tragedia que fue la URSS, en narrar las microhistorias de una gran utopía. «El comunismo se propuso la insensatez de transformar al hombre “antiguo”, al viejo Adán. Y lo consiguió […]. En setenta y pocos años, el laboratorio del marxismo-leninismo creó un singular tipo de hombre: el Homo sovieticus», condenado a desaparecer con la implosión de la URSS. En este magnífico réquiem, la autora reinventa una forma literaria polifónica muy singular que le permite dar voz a cientos de damnificados: a los humillados y a los ofendidos, a madres deportadas con sus hijos, a estalinistas irredentos a pesar del Gulag, a entusiastas de la perestroika anonadados ante el triunfo del capitalismo, a ciudadanos que plantan cara a la instauración de nuevas dictaduras… El fin del «Homo sovieticus» es un texto extraordinario por su sencillez, que describe de un modo conmovedor la sobrecogedora condición humana.

Entrevistas

Comentarios de la prensa

“Pocos escritores han retratado como ella el alma de la Unión Soviética desde la II Guerra Mundial hasta la derrota de Afganistán y Chernóbil”.
Pilar Bonet, El País Semanal

“Una escritura fascinante y polifónica, cargada de tanto dolor como lucidez”.
Carmen R. Santos, ABC

“Aleksiévich no trata de elaborar una interpretación histórica, sino de dar la palabra a unos seres humanos”.
Juan Avilés, El Mundo (El Cultural)

“Como las literaturas del Holocausto o del Gulag soviético, estas son narraciones estremecedoras, verdaderas, que dan voz e identidad a millares de personas, y que pertenecen a una especie de periodismo profético y trágico, que nos proporciona visiones del apocalipsis en pleno siglo XX e incluso nos advierte respecto al futuro a través de las estampas soviéticas de la guerra o de la catástrofe”.
Lluís Bassets, El País (Babelia)

“Un mosaico que nos permite viajar a la pesadilla cotidiana de la población de una sexta parte de la Tierra, durante y después del letargo soviético”.
Ángeles López, La Razón

“De la lectura de los libros de Aleksiévich no es posible salir indemne. Todo en ellos habla de un carácter primordial del mal que no cambia, que emerge siempre a través de las rendijas de los discursos épicos, de las retóricas políticas. Y que, al final, acaba por ganar la partida”.
Gabriel Albiac, ABC (Cultural)

“Estamos ante una obra excepcional que narra hechos excepcionales. Cada página es una lección de trabajo y talento, del valor de la humildad en la creación”.
Francesc Serés, El País

“La paradoja de este magnífico libro consiste en que desde la individualidad consigue un retrato completo de un régimen que tanto hizo por anular al hombre en nombre de lo colectivo”.
Andrés Montes, La Nueva España

“Léanlo si de verdad quieren saber la tragedia que fue la URSS, la tragedia para tantos que supuso su caída, las esperanzas que nacieron, las que se enterraron, el mundo que soñaron”.
Tomás Val, Mercurio

“Innegable valor de una escritura notarial que cede el protagonismo a los testigos y viene a reivindicar la importancia de las fuentes orales—o de las vivencias de la gente común, que no aparece en los manuales—a la hora de hacer Historia”.
Ignacio F. Garmendia, Diario de Sevilla

“Obra maestra de la crónica, del reportaje, del periodismo, de la narrativa, del ensayo, de la historia, de la literatura, del reflejo de la vida”.
Ricardo Martínez Llorca, Culturamas

“Crónica devastadora de un país que, movido por la ilusión primero de Lenin y más tarde de la Perestroika, acaba arrinconado y sin un relato que lo vertebre”.
Daniel Capó, La Opinión de A Coruña

“Durante las más de seiscientas páginas testimoniales que solo se pueden leer desde el sobrecogimiento y la urgencia de entender, cuántas veces nos asalta la sospecha de que no estamos hablando de una historia soviética, sino universal, y que si no tenemos nada similar es simplemente porque todas esas personas están esperando a alguien que les escucha. Están esperando a su Svetlana Aleksiévich”.
Juan Jiménez García, Detour

“Un libro para leer despacio, saboreando cada historia, comprendiéndolas todas, reflexionando sobre los sentimientos y las motivaciones de cada protagonista”.
Fulgencio Argüelles, El Comercio

“Un libro estremecedor, duro, soberbio y necesario”.
Manuel Arranz, Levante

“Una obra profundamente nueva, que rompe paradigmas y estilos, que vuelca el caldero de eso que desde el siglo pasado conocemos como ciencias sociales y que lleva a cabo una narración por completo sorprendente, a la vez magnética, grandiosa y terrible”.
Pedro Piedras Monroy, Último Cero

Afinidades electivas

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