Catálogo
FacebookTwitterGoogle+LinkedInWhatsAppEmail

Juan Antonio Masoliver Ródenas

El ciego en la ventana

Monotonías

Escribe Juan Antonio Masoliver Ródenas que la nostalgia es un espejismo al que es preciso combatir, porque recoge e idealiza un pasado que muy probablemente no existió y que nos obliga constantemente a darle forma. El ciego en la ventana es precisamente una reconstrucción desgarrada de la memoria del autor: el discurso del ciego no se desarrolla en una narración, sino en un alud de imágenes vividas, otras recordadas y otras fantaseadas, con escenas estremecedoras por la lucidez de quien parece hablarnos desde la muerte, instalado en el ocio de la dimensión donde no existe el tiempo. Masoliver Ródenas increpa a conocidos y enemigos, a los amores no correspondidos y a los que sí tuvieron respuesta, en este libro que es también una aceptación del paso del tiempo y del acercamiento al final del trayecto.

Entrevistas

Comentarios de la prensa

El ciego en la ventana es un torbellino. En cada página, un fogonazo de genialidad, dispar, polémico, extraño, deslumbrante, pero, siempre, genial. Brillante hasta la última palabra”.
Fernando R. Lafuente, ABC

“Monotonías: qué buen hallazgo para nombrar el nonsense y la paradoja, combatir la lógica y deshollinar ideas”.
Joana Bonet, La Vanguardia

“Un libro proteico, multigenérico, muy personal, con el desgarrado testimonio de sus vivencias presentes y la memoria literaturizada de los recuerdos del pasado. El ciego en la ventana es un texto reflexivo y confesional, ingenioso y libérrimo, generado como exudación íntima en que vida y literatura se mezclan y confunden en cada página”.
Ángel Basanta, El Mundo

“Una obra peculiar y estimulante”.
Ferran Bono, El País

“Libro inclasificable, recapitulatorio y breve, irónico y profundo: una delicia”.
Sergio Vila-Sanjuán, La Vanguardia

En el medio literario provoca envidia, de la buena, aunque sepamos que la envidia nunca es buena, por su inteligencia e independencia. Y entre los lectores provoca asombro al reunir cualidades combinadas –frescura, humor, densidad– nada frecuentes en el idioma”
José María Espinasa, La Jornada (El Semanal)

“Quien nos habla, narrador, filósofo o redactor, puede coincidir con el propio autor o parecerse un poco a él (a veces en forma de parodia) o ser, por el contrario, alguien muy alejado del ánimo del autor; sin embargo, el libro nunca pierde coherencia. Es esa una de sus gracias. El autor lo toca todo, cualquier cuestión será objeto de burla, indiferencia o elogio”.
Lluís Satorras, El País

“En las monotonías de Masoliver sueño y realidad se confunden envueltos en palabras. Los retratos de amigos y conocidos, gente extraviada, tiene un toque de irrealidad: el escritor desfasado, el profesor solitario y enamoradizo, el crítico arrogante y envejecido, el bibliotecario furtivo. Retratos de otros o reflejos de uno mismo, de lo que se ha sido y de lo que pudo ser. La estructura porosa, recortada y dispersa de El ciego en la ventana, sin conclusión, permite, en los diferentes tamaños, intenciones y carnaduras de los textos una profundidad próxima a la poesía”.
Julià Guillamon, La Vanguardia

“El Dios que asoma en sus páginas es una metáfora, una sombra, un dios menor entre desahuciado y harapiento, al que el mundo se le ha caído por una pendiente de caos y padecimiento. Asomado a la ventana, el narrador es un ciego. Y como la ceguera activa la lucidez interior, el laberinto de edades, gentes y experiencias es visitado sin compasión ni autoengaño. No hay paradoja: este ciego puede abrirnos los ojos”.
Domingo Ródenas, El Periódico

“Sólo queda explicar la experiencia de un lector apabullado por imágenes que le enternecen, desgarran, inundan y ahondan el alma. Habla de amor, sexo, soledad, sabiduría y humor. De un pasado que está aún presente o de un presente que vive en una suerte de eternidad. Pero no importa el tiempo, el púlpito, si es verdad o fantasía, porque sabemos que lo único cierto es nuestra conmoción, quizás un eco de su agarre a la vida”.
Carina Farreras, La Vanguardia

“Masoliver es humanista. Y los humanistas escriben libros como éste, que no son poesía ni novela ni ensayo, ni nada que se pueda clasificar. Son libros del entender y del sentir y del saber. Son libros para ser acariciados, pensados y engullidos, como si fueran frutas del tiempo. Las Monotonías de Tono, como todos los buenos libros, no deberían terminar nunca”.
Fulgencio Argüelles, El Comercio

“Una obra compleja y que deja poso. El peso de lo autobiográfico, como en otras obras del autor es importante, pero el hecho de expresar una subjetividad en lugar de crear un mundo ficcional novelesco a partir de ese material, favorece la lectura para aquellos que somos exigentes en ese terreno. Al menos Masoliver Ródenas, como un Valle o un Berlanga, ofrece al lector el placer intelectual de la lectura para evadirse”.
Javier Nogueira, El Progreso

“Un ensayo enojado y resignado a una verdad sin adornos. Probablemente El ciego en la ventana sea una de las confesiones literarias más soberbias de las que se han publicado últimamente en España. Un ejercicio de brutal confrontación con el hombre que uno ha sido”.
Basilio Baltasar, El Boomeran

Otros libros de Juan Antonio Masoliver Ródenas