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Boecio

Consuelo de la filosofía

Traducción de Eduardo Gil Bera

A lo largo del milenio que separa el final de la Antigüedad del Renacimiento, la autoridad de Boecio fue tal que sólo podía compararse con la de Aristóteles y Agustín de Hipona. Esta celebridad se debió, sobre todo, a su última obra, el Consuelo de la filosofía, escrita mientras aguardaba su ejecución en la cárcel de Pavía, que lo elevó a la categoría de sabio ejemplar. El texto no sólo muestra lo que la filosofía puede ofrecer al individuo en términos morales, sino que es además un extraordinario compendio de las doctrinas de los filósofos clásicos—Platón, Aristóteles, Séneca, Virgilio, Horacio, Cicerón, Ovidio, Plutarco y Juvenal—para quienes la sabiduría consistía en llevar una vida bondadosa, digna y respetable. Una obra cuyo influjo perduró, más allá de la filosofía, en las obras de grandes literatos como Chaucer, Boccaccio y Dante.

Comentarios de la prensa

«El único texto filosófico que se mantuvo de manera continua entre las lecturas de la mayor parte de estratos de la sociedad medieval, desde el escolar y el universitario hasta el monástico y laico».
Antonio Doñas, Cahiers d’études hispaniques médiévales

«La relectura de Consuelo de la filosofía resulta hoy imprescindible: sorprendentemente amena y literaria, nos permite descubrir las bases del pensamiento actual y comparar épocas, éticas y formas de ver la vida y el comportamiento humano».
Marta Sánchez, Alejandra de Argos

«Esta nueva versión de Consuelo de la filosofía supera todas las otras gracias a la gran categoría de Gil Bera como escritor y traductor: teniendo en cuenta la complejidad de la lengua latina, sólo un buen traductor podía ser capaz de organizar una frase castellana que aguantase bien y mantuviera todo el sentido que contiene. El libro genera un estado espiritual que es estoico por la voluntat de resistencia».
Jordi Llovet, El País

«¿Cuál es la función de la sabiduría? Será el debate, el consuelo de no saber, de ir aprendiendo. Y para hacerlo nada mejor que el estilo depurado, didáctico, moral, como en el que se expresa Boecio y que tan bien ha sabido interpretar Eduardo Gil Bera. Una lectura que nos lleva al sosiego».
Ricardo Martínez Llorca, Culturamas

Afinidades electivas

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